Con la caída salarial y la depresión económica, todos los gastos de los argentinos se ajustaron de alguna forma y con la prioridad de sostener la compra de elementos básicos de la vida cotidiana: comida y servicios. La contraparte de este comportamiento es el desplome del consumo en hábitos secundarios -aunque no menos esenciales- como el de la cultura. En particular, el 2024 se encamina a ser uno de los peores años para el cine en más de una década.
Para fines de octubre, las entradas vendidas en las salas de cine de todo el país ascendían a 31.001.399, cuando en todo 2023 se habían vendido 44.447.957 tickets, de acuerdo a los datos que provee el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). Es decir, el aparato cinematográfico debería vender 13 millones de entradas en solo dos meses para empatar los registros del año pasado
De no haber sido por gran éxito de «Intensa-mente 2» y de «Mi villano favorito 4», el balance podría ser incluso mucho peor. Hasta la pandemia era habitual que las salas de cine registraran más de 40 millones de espectadores por año. Esa cifra se redujo en 2020 (8,6 millones) y 2021 (13,3 millones), por el extenso cierre y limitación de aforo de las salas. El 2023 fue un año de recuperación por la asistencia de 43 millones de espectadores, pero 2024 podría cerrar cerca de los 33 millones, similares a la de 2022, cuando recién se salió definitivamente del aislamiento preventivo y obligatorio.
Más allá de las circunstancias del mercado a nivel internacional y el avance de las diversas plataformas streaming que inundan los hogares con series y películas, la brutal caída en el consumo de los sectores populares incidió de forma incontrastable. El ajuste reduce o elimina las salidas recreativas y los gastos en las actividades culturales para priorizar lo urgente.
Hacia fines del año pasado, una familia tipo gastaba unos $ 30.000 en el consumo de tarifas, cifra que subió hasta $ 240.000, según datos de la consultora Ecolatina. Además, nueve de cada 10 argentinos cambió sus hábitos de consumo y realizan compras planificadas de acuerdo a las promociones y descuentos que presentan los canales de venta, de acuerdo con relevamientos privados.
Según datos del Sistema de Información Cultural de la Argentina (Sinca), en Argentina hay alrededor de 1.000 pantallas de cine distribuidas en 331 cines. Al igual que ocurre con otras industrias culturales, la localización geográfica de las salas de cine no escapa a la tendencia a la concentración en el centro del país. Tanto es así que más de la mitad (61%) de las salas se concentra en las provincias de Buenos Aires (32%), Córdoba (11%), Santa Fe (7%) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (11%). Esta concentración de cines, además, guarda relación con el hecho de que estas cuatro jurisdicciones cuentan con el 62% de la población de todo el país.
Por eso, también se verifica una gran concentración de la actividad comercial del sector en esas salas exhibidoras, ya que CABA (20,8%), Buenos Aires (41,3%), Córdoba (8,3%) y Santa Fe (7,8%) concentran el 78% de los espectadores del país y casi 80% de la recaudación de todo el país. Estos datos, además, guardan relación con el comportamiento del consumo, relevado por la Encuesta Nacional de Consumos Culturales, que muestra que los porcentajes más altos de asistencia al cine se registraron entre los habitantes de las regiones Provincia de Buenos Aires, Centro y CABA.
Los resultados de la encuesta muestran que la asistencia al cine está fuertemente relacionada con el nivel socioeconómico. En los segmentos más aventajados el porcentaje de asistencia al cine es sensiblemente mayor que entre los estratos sociales más bajos. Por eso, la localización geográfica de los complejos multipantalla está asociada con la distribución de la población con esos niveles socioeconómicos
Fuente: www.eldestapeweb.com